
Don Benito ha rendido este fin de semana un emotivo homenaje al guardia civil Juan Francisco Lozano Díaz, fallecido en noviembre de 2018 mientras intentaba mediar en una trifulca. Un acto que sirve de reconocimiento permanente a su ejemplo de servicio, valentía y entrega.
El acto, celebrado ante familiares, amigos, representantes de la Guardia Civil y miembros de la Corporación Municipal, estuvo presidido por la alcaldesa Elisabeth Medina, quien subrayó que la inauguración de esta calle “es el abrazo permanente de su pueblo” y un símbolo de la gratitud de Don Benito hacia uno de sus vecinos más queridos.
Durante la ceremonia, se descubrió la placa que recordará para siempre a Lozano. La alcaldesa destacó que “cuando un pueblo honra a los suyos, demuestra su nobleza y su grandeza”, y dirigió unas palabras especialmente emotivas a los hijos del agente, Carla y Manuel, asegurándoles que su padre será “siempre recordado con respeto y admiración”.
Un ejemplo de los valores de la Guardia Civil
El capitán de la Tercera Compañía de la Guardia Civil de Villanueva de la Serena también intervino para recordar la trayectoria y los valores del agente, que definió como “fiel a su deber, sereno en el peligro y firme en sus funciones”. Subrayó que Lozano encarnó los principios fundacionales del Cuerpo: ayudar, auxiliar y proteger a los ciudadanos.
Tras su fallecimiento, Juan Francisco Lozano recibió el ascenso honorífico a cabo en reconocimiento a su actuación y a su compromiso, demostrado “incluso a costa de su propia vida”, para garantizar la convivencia pacífica en su localidad.
Un recuerdo vivo en su familia y amigos
El acto incluyó también palabras de sus hijos, quienes recordaron su faceta más personal: un padre cariñoso y protector, siempre pendiente del bienestar de sus hijos, y un hombre entregado que encontraba en ellos su mayor motivación. “Esta calle será un recordatorio constante de su valentía, de su espíritu de protección y de su lucha por la justicia”, expresaron.
Un amigo cercano compartió anécdotas que ilustraron su carácter: su capacidad para escuchar, su empatía y su valentía natural. Relató cómo, incluso en situaciones cotidianas, Lozano no dudaba en actuar cuando era necesario, como el día en que llegó tarde a una cita porque había tenido que detener a unos ladrones en una farmacia.
Un legado que permanecerá
Siete años después de su muerte, Don Benito ha querido reafirmar que la memoria de Juan Francisco Lozano sigue viva en la ciudad. Su nombre, inscrito ahora en una de sus calles, simboliza los valores de servicio público, honor y humanidad que representó durante su vida.
Con este homenaje, el municipio reconoce a “una buena persona, un buen amigo y un ejemplo para todos”, en palabras de quienes hoy lo recuerdan con emoción y gratitud.


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